Koe no Katachi, la producción japonesa estrenada en el 16 de septiembre del 2016 en el país del sol naciente llega finalmente a Chile bajo el nombre de ‘Una voz silenciosa’ y ya puedes disfrutarla en 7 cines del país. En este pequeño relato te contamos parte de la película.

SPOILER ALERT: Si no quieres enterarte de parte de la historia de la película te recomendamos cerrar está página.

¿Alguna vez te has arrepentido de algo?

Una voz silenciosa cuenta la historia de Ishida Shouya, un chico de preparatoria marginado dentro de su escuela que trata desesperadamente de encontrar la forma de redimir el maltrato cometido hacia su antigua compañera y de esta manera lograr de maltratarse a si mismo.

Al principio creeremos que el aislamiento por parte de sus compañeros es injustificado pero la historia comenzara a aclararse a través de flash backs del protagonista. Descubriremos que todo se remonta a la primaria, mostrándonos a un Ishida Shouya más alegre y popular en su clase, pero todo cambia con la llegada de una nueva estudiante a su clase, Nishimiya Shouko quien, al momento de presentarse, anota su nombre en un cuaderno explicando que es sorda.

Ishida desde ese momento se obsesiona con Nishimiya y comienza a acosarla, molestándola cada vez que puede, mientras el resto de sus compañeros se reían de esto y lo tomaban como un juego. Ishida nunca entendió lo que le intentaba decir Nishimiya y creía que fingía, hasta que un día la lastima tras arrancarle un aparato auditivo, es ahí cuando la madre de Nishimiya decide intervenir, avisando al director y cambiando a su hija de escuela. Desde entonces sus amigos deciden hacer pagar a Ishida con la misma moneda, acabando por aislarse totalmente de su clase y de sus compañeros de escuela en general, tachándolos con una cruz de antemano.

Así es como da inicio esta bella historia escrita por la mangaka Oima Yoshitori en el año 2003 y que consta de 62 capítulos, que luego del último tomo lanzado en 2014 dio paso al anuncio de una versión animada que se convertiría posteriormente en la película que esta semana llegó a nuestro país.

La realización del film fue obra del estudio Kyoto Animation reconocido por muchos animes, pero este se destaca como su proyecto más exitoso en cines, superando las expectativas tenidas, y alcanzando de esta manera el segundo lugar de las mejores películas japonesas lanzadas en 2016, siendo solamente superada por “Kimi No Na Wa”. Siendo así que la película fue galardonada como la mejor animación por parte de la Japan Academy y como mejor anime del año según la Tokyo Anime World.

Tocando temas como el acoso escolar, la amistad, la redención, el perdón y el suicidio (tema tabú dentro de la  sociedad japonesa), Koe no katachi se convirtió en un éxito en su tierra natal trascendiendo la distancia y diferencias culturales ha llegado al corazón de una gran cantidad de personas en el continente asiático.

En cuanto a la historia, centrada en el género escolar japonés, resulta bastante original en materia de inclusión, dado que cuenta los desafíos que se prestan en la vida de las personas con capacidades diferentes, haciéndolo con naturalidad y ejemplificándolo de manera simple pero precisa desde un principio. Situaciones como lo es una sala de clases con niños de primaria, y como en un principio sienten curiosidad por aquella persona que es diferente, pero al no poseer las capacidades para adaptarse a esa persona y la acaban marginando.

Avanzando la película podremos notar hitos puntuales que conforman una línea cronológica clara que se enriquece con saltos temporales breves, la comedia no se ve forzada, y los momentos de tensión son bien ejecutados gracias al cariño que nos evocan los personajes y el drama interno en el que se ven envueltos durante los 120 minutos de película.

Respecto al desarrollo de los personajes principales es fácil sentir rabia y al mismo tiempo empatía por las inseguridades de los protagonistas creando un contraste en la historia de redención de ambos personajes. Tras varios años de autocastigo Shouya se siente en la obligación de reencontrarse con Nishimiya para disculparse y remediar los errores del pasado. Así mismo, Nishimiya lucha contra sus propios demonios y acaba finalmente aceptándose como es. Lamentablemente algunos personajes se pierden al no darse muchos detalles sobre sus vidas, como son el caso de Ueno y Mashiba que se pierden y no se sabe de ellos a profundidad, ahí la historia queda un poco floja y nos muestra que la película se basa en la resolución de conflictos de los protagonistas.

El largometraje termina por entregar un mensaje final positivo respecto al futuro y las posibilidades de cambio y superación personal, se siente un poco cerrado de golpe, el cierre abrupto deja con ganas de profundizar más, un final sencillo pero profundo al mismo tiempo, simbolizado con la caída de las “X” en los rostros de todo el mundo, que asimismo simbolizan el aislamiento social que el mismo protagonista se impuso.

En términos visuales es precioso como la producción juega con la paleta de colores y las luces, creando escenas hermosas con las características típicas de un film japonés. La animación como siempre llena de detalles, con especial cuidado en las expresiones faciales y movimientos propios del lenguaje de señas. La banda sonora funciona como el perfecto acompañante para cada escena, transmite una atmosfera acorde al momento, si bien no destaca ningún tema por sobre otro, en su conjunto logran su objetivo de emotividad.

El amor es más que romance, la relación entre Ishida y Nishimiya si bien pudo desarrollarse mejor, se debe reconocer de igual forma que no correspondía al tema central. No esperen una historia romántica en Una voz silenciosa porque no lo hay de manera explícitamente al menos, aunque a medida que avanza la historia y basándonos en el desenlace, podemos concluir que la historia se centra en el valor de los amigos, las consecuencias que conlleva el suicidio, y la incondicionalidad de quienes te aman.

Pasando a una síntesis final, de Shouya vale rescatar cierto refrán que dice “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, este prefería mantenerse sordo a los demás, rechazando todo tipo de vínculo afectivo o relacional con otro, tapando con sus manos ambos oídos cuando sentía que los demás lo miraban o hablaban de él. Las X son una representación de la negación al vínculo con los demás, y si bien la película queda con un final abierto, utilizar este recurso de las X en la cara de las personas, es muy interesante de interpretar y se presta para lo que decía anteriormente un final sencillo pero fuertemente significativo.

De las más vistas en Japón del año pasado es una historia encantadora apta para todo público. Y en caso de que quedaran con gusto a poco, o con ansias de saber que más ocurre entre estos personajes, siempre está la posibilidad de leer el manga del cual se basó todo y descubrirlo por ti mismo.

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Reseña Panorama
Calificación CDJ
8
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